Inteligencia Espiritual y su impacto en la Productividad

Publicado el 3 de octubre de 2024, 12:02

La inteligencia espiritual es un concepto que se vincula  cada vez más a la productividad, debido a que una de sus manifestaciones es la capacidad de encontrar significado y valor en nuestro trabajo, de conectar con los demás de forma auténtica y de liderar desde el corazón y no solo desde la mente, vale decir, compasivamente.

Se las puede asociar fuertemente ya que cuando nos conectamos con nuestro propósito y con lo que nos motiva realmente, somos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos y de lograr grandes resultados en nuestro trabajo. Las personas con alta inteligencia espiritual suelen ser más resilientes, creativas y comprometidas, lo que les permite enfrentar los desafíos con mayor eficacia y adaptarse a los cambios de forma más rápida y efectiva.

La inteligencia espiritual también se relaciona con la capacidad de mantener el equilibrio entre la vida laboral y personal, lo que es fundamental para la productividad a largo plazo. Las personas con una fuerte conexión espiritual -no estamos hablando de religiosidad sino de un sentido de pertenecer a algo más grande que nosotros mismos- suelen ser más conscientes de sus límites y necesidades, lo que les permite recargar sus energías de forma más efectiva y evitar el agotamiento y el estrés.

Personas que pueden manejar el estrés  cotidiano aportan al entorno de trabajo su propia autorregulación y contribuyen de manera directa o indirecta a encaminar situaciones de intercambio laboral que podrían desembocar en conflictos difíciles de gestionar.

Aun así, las Organizaciones deben proveer un marco para que esta autorregulación se manifieste.

La formación de los líderes en habilidades blandas e hiper blandas (respeto, humildad, transparencia, entre otras) debe constituirse en estrategias  de formación y comunicación. No alcanza con una declaración de buena voluntad.

Todos tenemos inteligencia espiritual, pues es un atributo inherente del ser humano pero solo florece en un entorno adecuado, donde se promueva y se planifique el buen trabajo en todos sus aspectos: metas claras, comunicación asertiva, empatía, desarrollo profesional y buen clima de trabajo.

Vale decir, un camino para el desarrollo de la inteligencia espiritual en la organización se apoya en las habilidades de siempre,  o al menos las declaradas hace unos 20 años. La diferencia ahora radica en la plena consciencia de que estos atributos no son deseables sino que se han constituido en mandatorios a partir del nuevo paradigma laboral post pandemia.

En resumen, la inteligencia espiritual puede ser un factor clave para incrementar la productividad en el trabajo. Cultivar esta dimensión de la inteligencia nos permite conectar con nuestro propósito y con lo que nos motiva realmente, lo que nos ayuda a dar lo mejor de nosotros mismos y a alcanzar nuestros objetivos de forma más efectiva. Además, la inteligencia espiritual también nos ayuda a mantener el equilibrio entre los diferentes roles de la vida, lo que es fundamental para mantenernos motivados y comprometidos a lo largo del tiempo.

 

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